No todos aprendemos inglés por las mismas razones, ni de la misma forma. Algunos lo necesitan para el trabajo, otros porque están planeando estudiar fuera, y hay quienes simplemente quieren poder viajar y conversar con tranquilidad.
Por eso, no existe un único tipo de clase que sirva para todos. La clave está en encontrar una opción que realmente conecte con lo que estás buscando.
¿Qué tipo de clases de inglés existen y para qué sirven?
Cuando uno dice “voy a tomar clases de inglés”, se abre un abanico de posibilidades. A veces no lo tenemos claro al principio, pero hay varios enfoques que vale la pena conocer antes de decidir:
- Inglés general: El Inglés general es el punto de partida para la mayoría. No porque sea lo más fácil, sino porque es lo más útil al comienzo. Te ayuda a moverte con soltura entre frases básicas, a entender bien lo que te dicen y a responder sin quedarte congelado. Es ese inglés que te sirve en la vida diaria: en la calle, en un viaje, en una videollamada, incluso en una serie.
- Inglés conversacional: Después viene el inglés conversacional, ese que todos creemos dominar… hasta que hay que hablar. Si ya entiendes bastante pero te cuesta hilar palabras sin pensarlo dos veces, este tipo de clases te saca del estancamiento. Es hablar por hablar, pero con dirección: escuchar, responder con naturalidad y aprender a sonar como alguien que de verdad se siente cómodo usando el idioma.
- Inglés para negocios: El inglés para negocios es otra liga. Acá no basta con saber decir “hello” y entender un correo. Es para quienes usan el inglés en entornos formales: reuniones, presentaciones, correos ejecutivos, reportes, llamadas con jefes o clientes. Se trata de dominar el lenguaje, sí, pero también de transmitir seguridad, claridad y profesionalismo en cada palabra.
- Inglés académico: Por último, está el inglés académico, ese que exige un poco más de estructura mental. Si tu idea es estudiar en el extranjero o rendir exámenes como IELTS o TOEFL, necesitas algo más que saber conversar. Este tipo de inglés se enfoca en leer textos densos, escribir ensayos coherentes, defender ideas y tomar apuntes sin perder el hilo. Es otro ritmo, otro estilo, pero con una meta clara: prepararte para estar a la altura de contextos académicos exigentes.
- Inglés técnico o específico: A veces se necesita un inglés muy particular, como en medicina, derecho o tecnología. Estos cursos están hechos para dominar los términos de ese rubro y saber cómo usarlos en contexto real.

No todos los ingleses suenan igual, variantes del idioma
¿Has notado que un australiano no habla igual que un británico? O que a veces cuesta entender el inglés de India o de Escocia. Existen distintas formas de hablar inglés dependiendo del lugar:
- Británico: Más marcado, formal, con una entonación muy particular.
- Estadounidense: Más relajado, más directo. Es el que se escucha en series y películas.
- Canadiense, australiano, neozelandés: Cada uno con sus giros y acentos.
- Inglés internacional: Una versión más neutra, pensada para que cualquier persona no nativa pueda entender y comunicarse sin enredos.
Saber esto ayuda a elegir bien qué tipo de inglés quieres practicar, sobre todo si ya sabes que vas a viajar o vivir en algún país en particular.
¿Y cómo se aprende de verdad?
Mucha gente cree que ver videos en inglés es suficiente. Es un buen complemento, sí. Pero aprender a hablar bien, con seguridad, requiere más. Por eso las clases siguen siendo clave. Con un profesor, el avance es más claro:
- Te corrigen en el momento.
- Aprendes a usar el inglés como se habla realmente.
- Puedes practicar situaciones reales, como pedir comida o dar una presentación.
- Y lo más importante: ganas confianza para soltarte.
¿Vale la pena tomar clases de inglés personalizadas?
Mucho más de lo que se piensa. Si sientes que no avanzas o que te cuesta en grupos grandes, las clases uno a uno pueden ser un cambio total. Al trabajar con un profesor dedicado solo a ti, todo se ajusta a tu ritmo, tus errores, tus dudas, tus objetivos.
Además, puedes enfocarte en lo que realmente necesitas: preparar un viaje, una entrevista, mejorar tu acento o simplemente atreverte a hablar más.

Clases de inglés personalizadas en Santiago de Chile
En Curso-Inglés, no trabajamos con clases enlatadas ni métodos impersonales. Nuestro enfoque es 100% personalizado, porque entendemos que cada persona aprende distinto. Algunos vienen porque tienen una reunión clave en inglés, otros porque necesitan hablar con soltura en un viaje, y muchos llegan frustrados después de intentar con apps, videos o cursos que no les funcionaron.
Aquí es donde hacemos la diferencia. Nuestra fundadora, Sonia Mans, es profesora nativa con más de 25 años de experiencia enseñando inglés a hispanohablantes. Ella misma lidera y diseña cada programa, ajustándolo a tus necesidades reales: inglés para negocios, inglés conversacional, preparación de entrevistas, inglés para viajar o simplemente aprender a expresarte sin miedo.
Nuestras clases son uno a uno, por videollamada, con horarios flexibles y adaptados a tu rutina. Nos enfocamos en que hables, entiendas y pienses en inglés de forma natural. Te corregimos en tiempo real, te acompañamos en cada paso y trabajamos contigo para que por fin avances con seguridad.
En Curso-Inglés, no hay fórmulas mágicas ni promesas vacías: hay compromiso, cercanía y resultados concretos. Aprender con nosotros es hablar de verdad. Y hablar bien.

Una invitación de Curso-Inglés
En Curso-Inglés, las clases no son estándar ni impersonales. Aquí trabajamos contigo, desde tus metas reales. Ya sea que quieras perder el miedo a hablar, mejorar tu inglés profesional o prepararte para un viaje importante, tenemos un programa que se ajusta a tu forma de aprender. Con profesoras nativas, sesiones uno a uno y contenido personalizado, te ayudamos a avanzar de verdad.
Porque aprender inglés no tiene que ser frustrante. Solo necesita la guía adecuada.
