En Chile, el inglés profesional dejó hace tiempo de ser una necesidad exclusiva de quienes trabajan en comercio exterior. Mineras, empresas tecnológicas, bancos, consultoras, oficinas de ingeniería y filiales de compañías extranjeras mantienen reuniones frecuentes con proveedores, clientes, socios y casas matrices ubicadas en otros países.

El EF English Proficiency Index 2025 ubicó a Chile en el lugar 54 entre 123 países y regiones evaluados, dentro de la categoría de dominio medio. Entre las habilidades medidas aparece una diferencia interesante: Chile obtuvo 439 puntos en expresión oral y 535 en comprensión lectora. Los resultados deben interpretarse considerando que EF trabaja con una muestra autoseleccionada de personas que realizaron sus pruebas y, por lo tanto, no representa necesariamente a toda la población chilena. Aun así, la diferencia entre ambas habilidades permite observar un desafío reconocible en el ámbito laboral: comprender inglés y utilizarlo oralmente con soltura no siempre avanzan al mismo ritmo.

Hablar inglés en una reunión exige algo distinto a conocer el idioma

Muchos profesionales llegan a clases después de varios años estudiando inglés. Comprenden documentos, redactan correos correctamente y pueden mantener una conversación tranquila. La dificultad aparece cuando cambia el escenario: comienza una reunión, intervienen ejecutivos de diferentes países y hay que reaccionar sin demasiado tiempo para ordenar las ideas.

No significa que hayan olvidado lo aprendido.

Una reunión obliga a realizar varias tareas casi simultáneamente: escuchar, comprender, preparar una respuesta, encontrar el momento apropiado para intervenir y expresar una idea mientras la conversación continúa avanzando. Si además aparecen distintos acentos, interrupciones, ruido ambiental o una conexión inestable, la exigencia aumenta.

Por eso, las clases de inglés para reuniones internacionales resultan especialmente útiles cuando reproducen situaciones parecidas a las que el alumno enfrenta en su trabajo. Una sesión concentrada exclusivamente en ejercicios escritos aporta poco a quien se bloquea cuando escucha inesperadamente What do you think about this proposal?

Ese momento se prepara hablando, probando distintas respuestas y aprendiendo a reaccionar sin depender de un guion.

Las conference calls tienen sus propias dificultades

Una videollamada parece sencilla hasta que comienza.

Faltan algunas de las señales no verbales disponibles en una reunión presencial, ciertas cámaras permanecen apagadas, dos participantes hablan simultáneamente y alguien utiliza una expresión desconocida. En medio de esa dinámica, cualquier profesional puede recibir una pregunta directa sobre su área.

Comprender inglés en condiciones controladas no equivale a desenvolverse durante una conference call real.

Aquí adquiere importancia el turn-taking, concepto utilizado para describir cómo los participantes administran los turnos de habla durante una conversación. Saber cuándo intervenir, cómo entrar en una discusión y de qué manera recuperar la palabra puede resultar tan importante como conocer el vocabulario.

Una clase personalizada permite practicar acciones concretas como:

  • Abrir una reunión y presentar a los participantes.
  • Pedir una aclaración sin perder el hilo de la conversación.
  • Interrumpir con cortesía cuando sea necesario.
  • Expresar acuerdo o desacuerdo y explicar las razones.
  • Presentar cifras, resultados y plazos.
  • Resumir lo conversado antes de cambiar de tema.
  • Responder preguntas inesperadas.
  • Cerrar la reunión definiendo responsabilidades y próximos pasos.

Por separado parecen acciones sencillas. Juntas pueden marcar una diferencia importante entre limitarse a escuchar y participar activamente en una reunión profesional en inglés.

Saber cuándo tomar la palabra

Existe una dificultad que muchas veces pasa inadvertida. El profesional comprende lo que se está conversando, tiene una idea relevante que aportar y, aun así, no encuentra el momento apropiado para intervenir.

En las reuniones internacionales los turnos pueden cambiar rápidamente. Esperar demasiado puede significar perder la oportunidad; interrumpir bruscamente tampoco resulta conveniente.

Por eso es útil incorporar recursos para tomar la palabra, volver sobre un asunto anterior, plantear una objeción, solicitar unos segundos para responder o introducir una nueva idea sin romper innecesariamente el ritmo de la conversación.

Estas herramientas tienen mayor sentido cuando se practican dentro de situaciones profesionales reales y no solamente como una lista de frases memorizadas.

Reformular sin perder el control del mensaje

Practicar únicamente conversaciones previsibles puede generar una seguridad que desaparece cuando surge la primera pregunta inesperada.

En el trabajo aparecen objeciones, modificaciones de último minuto, preguntas difíciles y participantes que hablan más rápido de lo acostumbrado. Una preparación orientada al mundo profesional necesita incorporar parte de esa incertidumbre.

El profesor puede modificar una pregunta, introducir una objeción o pedir al estudiante que explique nuevamente una idea utilizando otras palabras. De esta forma se practica una habilidad especialmente útil: reformular un mensaje sin perder aquello que realmente se quiere comunicar.

Un ejercicio práctico consiste en simular una reunión breve, grabar la intervención y escucharla posteriormente. Esto permite identificar silencios excesivamente largos, repeticiones, muletillas o explicaciones que podrían expresarse de manera más directa. Al repetir el ejercicio posteriormente, el propio alumno puede comparar su desempeño y reconocer qué aspectos necesita continuar trabajando.

Liderar un equipo internacional en inglés

La exigencia aumenta cuando el profesional no solamente participa en la reunión, sino que debe conducirla.

Un gerente, jefe de proyecto o responsable de área necesita establecer prioridades, solicitar avances, entregar feedback, resolver diferencias y comunicar decisiones. Además, debe hacerlo intentando conservar el estilo profesional que normalmente utiliza en español.

Aquí aparece una frustración frecuente. Una persona puede ser precisa, cercana y persuasiva en su propio idioma, pero sentirse mucho más limitada cuando necesita expresarse en inglés. Sabe qué quiere decir; el problema consiste en encontrar con suficiente rapidez las palabras y estructuras necesarias.

Las clases de inglés orientadas a ejecutivos y liderazgo pueden trabajar precisamente esa distancia entre conocimiento del idioma y desempeño profesional.

No se trata de enseñar nuevamente a dirigir un equipo. Se busca desarrollar los recursos lingüísticos necesarios para ejercer esas mismas responsabilidades en inglés.

La comunicación también cambia entre culturas

Los equipos internacionales incorporan otro elemento. Las personas no solamente pueden hablar idiomas diferentes; también pueden interpretar de distinta manera una crítica, una petición, una negativa o incluso un silencio.

Una frase excesivamente directa puede resultar incómoda en determinados contextos. Una petición demasiado indirecta, en cambio, podría no transmitir correctamente su importancia.

Por eso conviene practicar situaciones habituales del liderazgo:

  • Dar instrucciones claras y verificables.
  • Entregar feedback positivo y correctivo.
  • Consultar por un retraso sin generar un conflicto innecesario.
  • Explicar decisiones difíciles.
  • Asignar responsabilidades y fechas.
  • Negociar prioridades con otras áreas.
  • Reconocer un buen desempeño.
  • Confirmar responsabilidades y próximos pasos antes de terminar una reunión.

Este último punto parece evidente, pero merece atención. Una conversación puede desarrollarse correctamente en inglés y terminar con interpretaciones distintas respecto de quién asumió una tarea, cuál era el plazo o qué debía suceder después.

En equipos donde conviven dos o más idiomas también puede aparecer el code-switching, es decir, el cambio entre lenguas durante una misma interacción. Reconocer cuándo ese cambio facilita la comunicación y cuándo puede excluir a participantes que no comprenden uno de los idiomas también forma parte de una comunicación internacional más consciente.

Una clase personalizada puede trabajar con la agenda real del alumno

Una de las principales diferencias entre un programa personalizado y un curso general está en el material utilizado.

Si un ejecutivo debe presentar resultados comerciales el próximo martes, esa presentación puede convertirse en parte de la clase. Si tendrá una reunión con la casa matriz, pueden prepararse preguntas previsibles y practicar otras más difíciles. Si acaba de asumir la conducción de un equipo internacional, las sesiones pueden concentrarse en delegación, seguimiento, reuniones y retroalimentación.

Así, el inglés deja de estudiarse pensando únicamente en una necesidad futura.

Se practica para la próxima reunión.

El vocabulario y las estructuras adquieren una aplicación inmediata porque pertenecen al trabajo cotidiano del alumno.

Curso-Inglés y sus programas para profesionales y empresas

Curso-Inglés, con sede en Providencia, Santiago, desarrolla programas personalizados para profesionales, ejecutivos y empresas que necesitan utilizar el idioma en contextos laborales. Bajo la dirección de Sonia Mans, su oferta incluye clases orientadas a inglés de negocios, reuniones internacionales, presentaciones, entrevistas laborales, viajes de trabajo y comunicación profesional, además de preparación para certificaciones como IELTS, TOEFL, TOEIC y Cambridge.

Los programas pueden adaptarse al nivel, profesión y objetivos concretos de cada participante, permitiendo trabajar situaciones vinculadas directamente con sus responsabilidades laborales. De esta manera, una reunión, una presentación o una negociación próxima puede convertirse en parte del propio proceso de aprendizaje.

Para profesionales y organizaciones que necesitan fortalecer el inglés utilizado en reuniones, presentaciones, negociaciones o relaciones internacionales, Curso-Inglés ofrece la posibilidad de evaluar el nivel actual y desarrollar un programa de formación ajustado a esas necesidades.

Contacta a Curso-Inglés y consulta por clases personalizadas de inglés para profesionales, ejecutivos y empresas.El objetivo no es simplemente estudiar más vocabulario o gramática, sino conseguir que, cuando llegue la próxima reunión internacional, el profesional pueda comprender, intervenir, liderar y comunicar con claridad aquello que realmente necesita decir.

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